Que corto se hizo el camino.
En un comienzo sentía pudor de acercarme a Jesús,
Porque aún no lo conocía,
Pero tú con dulzura y paciencia fuiste guiándome a Él
Y no podía alejarme ni un instante de ti María.
Cuando me postré a sus pies y vi la hermosura de su rostro
Cuando descubrí su amor desinteresado,
Y me refugié en su infinita misericordia
Me enamoré completa y perdidamente.
Caigo en la cuenta de que ha llegado el momento
Y siento miedo, no de entregarme a tus brazos,
Pero si de sentirme indigna de ti
Y querer huir de ellos por mis debilidades.
Parece mentira que lo que anhelé con todo mi ser
Se halla hecho realidad,
De que mi corazón ahora sea solamente tuyo
Y que lo ofrecerás a tu Hijo como holocausto de amor.
No quiero mirar hacia atrás pero es inevitable
Y en cada momento de mi vida estás tú,
Y aunque fue duro recorrer este sendero
Valió la pena cada instante.
Sentí tristeza al darme cuenta
Que habías derramado infinitas gracias,
Y yo por el contrario no pude devolverte ni la mitad
De todo lo que tú hiciste por mi en este tiempo.
Pero luego me ayudaste a comprender
Que lo único que querías de mi ya lo tenías,
Y pude notarlo al darme cuenta que mi corazón
Sólo latía por amor a ti y a tu Hijo y que mi vida
Está completamente en tus manos.
Acá estoy María, al final del camino
Para entregarte todo lo que tengo y todo lo que soy,
Para decirte Sí, quedarme por siempre junto a ti
Y renovar mi promesa de amarte a cada instante.
Acá estoy María, al final del camino
Y ahora que soy enteramente tuya
Empezar a transitar cada segundo de mi vida
Permaneciendo a tu lado y aferrada a tu Corazón inmaculado.
Que corto se hizo el camino.
Algunas veces fácil y otras difícil de transitar
lleno de alegrías y tristezas,
por momentos corrí, en otros caminé y a veces
sólo podía arrastrarme en él.
Hubo situaciones en las que dudé
otras en las que confié,
hubo algunas en donde te exclamé
y otras en donde sólo escuché.
Cuando ya no podía más viniste por mí
y en el momento de soledad,
te quedaste firme a mi lado
y no me desamparaste ni un segundo.
Cuando sentía que mi alma estaba feliz
Sabía que era porque tú habitabas en ella,
Que estabas haciendo grades maravillas
Y que todo lo podía en ti.
Acá estoy María, al final del camino
Tomada de tu mano y firme a los pies de la Cruz
Escuchando y recibiendo el testamento de Jesús:
“Hija, he ahí a tu Madre”.
Acá estoy María, al final del camino
Como una humilde vasija de barro,
Que quiere ser moldeada por tus manos
Según la voluntad de Dios.
POR AMOR A LA GOSPA
María Reina de laPaz
Medjugorje
domingo, 22 de mayo de 2011
Carta de María
Cuando sientas que tus pies ya no pueden avanzar
Que tus huellas se han borrado del camino,
Cuando tus piernas se sientas débiles
Y sientas inseguridad en tu andar.
Cuando tus ojos no vean con claridad
Y te sientas perdido entre las tinieblas,
Cuando se nuble tu mirada
Y te impida ver mi rostro.
”¡No temas, yo estoy contigo!”
Cuando tus manos sean frágiles
Y se sientan débiles para servir,
Cuando no logres tomarte fuerte de las mías
Y creas que yo te soltaré.
Cuando tus oídos se turben de tanto ruido
Y no logren escuchar con claridad mis palabras,
Cuando busques con desesperación el silencio
Y te resulte imposible hallarlo.
“¡No temas, estoy contigo!”
Cuando tu voz se quebrante de dolor
Y sientas que no es demasiado fuerte para alabarme,
Cuando ni la oración, una canción o una exclamación
Por tu fragilidad, sientas que no escucho.
Cuando tu espalda sufra un agotamiento
Y sienta que ya no puede con su Cruz,
Cuando cada tribulación te sumerja aún más en la aflicción
Y ya no encuentres fuerzas para seguir.
“¡No temas, estoy contigo!”
Cuando tu corazón esté desesperado
Y no encuentres consuelo para tu angustia,
Cuando las perturbaciones te invadan
Y te sientas desolado.
Cuando tu alma tenga sed de mí
Y sientas que nada logra saciarte,
Cuando me busques sin cesar
Y te encuentres en el desierto de tu vida.
“¡No temas, estoy contigo!”
Cuando creas que te he abandonado
Y que te dejaré luchando solo ante el mal,
Cuando te consideres frágil y miserable
Y te sientas indigna de mí.
Cuando la noche se haga carne en ti
La sequedad te invada por completo,
Tu fe se debilite y quieras sólo huir de mi lado
Recuerda a cada instante las palabras de mi hijo:
¡”No temas, estoy contigo!”.
Yo te llevaré a él, sólo confía en mi Corazón Inmaculado
En él te acogeré y te guardaré por toda la eternidad
Porque soy tu Madre y deseo que vivas en mi
Para que puedas vivir en mi Hijo Jesús.
Con amor: María.
Que tus huellas se han borrado del camino,
Cuando tus piernas se sientas débiles
Y sientas inseguridad en tu andar.
Cuando tus ojos no vean con claridad
Y te sientas perdido entre las tinieblas,
Cuando se nuble tu mirada
Y te impida ver mi rostro.
”¡No temas, yo estoy contigo!”
Cuando tus manos sean frágiles
Y se sientan débiles para servir,
Cuando no logres tomarte fuerte de las mías
Y creas que yo te soltaré.
Cuando tus oídos se turben de tanto ruido
Y no logren escuchar con claridad mis palabras,
Cuando busques con desesperación el silencio
Y te resulte imposible hallarlo.
“¡No temas, estoy contigo!”
Cuando tu voz se quebrante de dolor
Y sientas que no es demasiado fuerte para alabarme,
Cuando ni la oración, una canción o una exclamación
Por tu fragilidad, sientas que no escucho.
Cuando tu espalda sufra un agotamiento
Y sienta que ya no puede con su Cruz,
Cuando cada tribulación te sumerja aún más en la aflicción
Y ya no encuentres fuerzas para seguir.
“¡No temas, estoy contigo!”
Cuando tu corazón esté desesperado
Y no encuentres consuelo para tu angustia,
Cuando las perturbaciones te invadan
Y te sientas desolado.
Cuando tu alma tenga sed de mí
Y sientas que nada logra saciarte,
Cuando me busques sin cesar
Y te encuentres en el desierto de tu vida.
“¡No temas, estoy contigo!”
Cuando creas que te he abandonado
Y que te dejaré luchando solo ante el mal,
Cuando te consideres frágil y miserable
Y te sientas indigna de mí.
Cuando la noche se haga carne en ti
La sequedad te invada por completo,
Tu fe se debilite y quieras sólo huir de mi lado
Recuerda a cada instante las palabras de mi hijo:
¡”No temas, estoy contigo!”.
Yo te llevaré a él, sólo confía en mi Corazón Inmaculado
En él te acogeré y te guardaré por toda la eternidad
Porque soy tu Madre y deseo que vivas en mi
Para que puedas vivir en mi Hijo Jesús.
Con amor: María.
sábado, 16 de abril de 2011
Sólo en ti
En el silencio que no es silencio
Intento escuchar tu voz,
Una melodía me acerca tus palabras
Pero aún así no logro escucharte con claridad.
En la confesión que no es confesión
Intento entregarte cada una de mis miserias,
Y aunque confío en tu misericordia
La soberbia no me permite librarme de la culpa.
En el ayuno que no es ayuno
Intento ofrecerte mi sacrificio,
Todo parece en vano
Porque no logro hacerlo con amor.
En la oscuridad que no es oscuridad
Intento pasar la noche de mi alma,
Un pequeño sirio ilumina mi interior
Y aún así no logro encender mi luz.
En la soledad que no es soledad
Intento hablarte,
Un poema sale de mi corazón
Pero las palabras siguen sonando huecas.
En mi corazón que no es mío
Intento que ocupes el primer lugar,
Descubro que no se entrega por completo a ti
Y aunque lo intento el pecado me aleja una vez más.
En la oración que no es oración
Intento entrar en comunión contigo,
La falta de fe impide sumergirme en tu pasión
Y siento que pierdo la paz.
En el vacío de mi alma que no es vacío
Intento llenarlo de tu presencia,
La tibieza no me da lugar a acercarme a ti
Y aunque lucho con mi orgullo no logro hallarte.
En silencio que es silencio si sólo estoy junto a ti
Te escuché decir que me amabas,
En la confesión que es la mayor expresión de amor
Te escuché expresar que me perdonabas.
En el ayuno que es ayuno cuando se hace con un corazón sincero
Pude entregarte mi alma enteramente.
En la oscuridad que no es oscuridad si tu me miras
Pudiste encender la llama de tu amor en mí.
La soledad deja de existir si estoy contigo
Y no necesito más que tu consuelo.
En mi corazón que no es mío sino tuyo
Sólo hay paz cuando permanezco en ti.
En la oración que sólo es oración si oro con fe
Te unes a mi profundamente y me tomas de la mano.
En el vacío de mi ser habitas tú y sólo soy feliz con tu compañía,
En la tribulación de mi vida sólo sobrevivo si confío en ti.
Intento escuchar tu voz,
Una melodía me acerca tus palabras
Pero aún así no logro escucharte con claridad.
En la confesión que no es confesión
Intento entregarte cada una de mis miserias,
Y aunque confío en tu misericordia
La soberbia no me permite librarme de la culpa.
En el ayuno que no es ayuno
Intento ofrecerte mi sacrificio,
Todo parece en vano
Porque no logro hacerlo con amor.
En la oscuridad que no es oscuridad
Intento pasar la noche de mi alma,
Un pequeño sirio ilumina mi interior
Y aún así no logro encender mi luz.
En la soledad que no es soledad
Intento hablarte,
Un poema sale de mi corazón
Pero las palabras siguen sonando huecas.
En mi corazón que no es mío
Intento que ocupes el primer lugar,
Descubro que no se entrega por completo a ti
Y aunque lo intento el pecado me aleja una vez más.
En la oración que no es oración
Intento entrar en comunión contigo,
La falta de fe impide sumergirme en tu pasión
Y siento que pierdo la paz.
En el vacío de mi alma que no es vacío
Intento llenarlo de tu presencia,
La tibieza no me da lugar a acercarme a ti
Y aunque lucho con mi orgullo no logro hallarte.
En silencio que es silencio si sólo estoy junto a ti
Te escuché decir que me amabas,
En la confesión que es la mayor expresión de amor
Te escuché expresar que me perdonabas.
En el ayuno que es ayuno cuando se hace con un corazón sincero
Pude entregarte mi alma enteramente.
En la oscuridad que no es oscuridad si tu me miras
Pudiste encender la llama de tu amor en mí.
La soledad deja de existir si estoy contigo
Y no necesito más que tu consuelo.
En mi corazón que no es mío sino tuyo
Sólo hay paz cuando permanezco en ti.
En la oración que sólo es oración si oro con fe
Te unes a mi profundamente y me tomas de la mano.
En el vacío de mi ser habitas tú y sólo soy feliz con tu compañía,
En la tribulación de mi vida sólo sobrevivo si confío en ti.
viernes, 25 de marzo de 2011
No todo está perdido
Mis ojos ya no pueden ver
No logran apreciar la belleza de tu rostro
Ni consiguen posarse en tu mirada
La ceguera los ha invadido enteramente.
Mis manos ya no pueden tocarte
No logran trabajar por amor a ti
Ni consiguen servirte con amor
El vacío las ha invadido totalmente.
Todo parece perdido y el desierto se ha apoderado de mí ser
Todo parece perdido y la oración se ha vuelto mi peor enemiga
Todo parece perdido y tus palabras me parecen vacías
Pero cuando todo parece perdido me sumerjo en la eucaristía.
Mi corazón ya no puede sentirte
No logra hallar tu consuelo
Ni consigue sumergirse en tu amor infinito
La sequedad lo ha invadido casi por completo.
Mis oídos ya no pueden escucharte
No logran percibir tus palabras
Ni consiguen distinguir tu voz entre tanto bullicio
La sordera los ha invadido íntegramente.
Todo parece perdido y el desierto se ha apoderado de mí ser
Todo parece perdido y la oración se ha vuelto mi peor enemiga
Todo parece perdido y tus palabras me parecen vacías
Pero cuando todo parece perdido me sumerjo en la eucaristía.
Mis pies ya no pueden seguirte
No logran dar más de un paso sin tropezar
Ni consiguen caminar con firmeza
El miedo a caerse los ha invadido plenamente.
Mi boca ya no puede alabarte
No logra pronunciar tu nombre sin sentirse indigna
Ni consigue aclamarte entre tanta distracción
El silencio ha callado mi voz y la ha invadido profundamente.
Mis sentidos ya no están puestos en ti
No logran resguardarse del mundo
Ni consiguen alejarse del pecado
La poca fe los ha invadido absolutamente.
Todo parece perdido y el desierto se ha apoderado de mí ser
Todo parece perdido y la oración se ha vuelto mi peor enemiga
Todo parece perdido y tus palabras me parecen vacías
Pero cuando todo parece perdido me sumerjo en la eucaristía
Y es ahí cuando vuelvo a nacer y tu me das la fortaleza de cada día.
No logran apreciar la belleza de tu rostro
Ni consiguen posarse en tu mirada
La ceguera los ha invadido enteramente.
Mis manos ya no pueden tocarte
No logran trabajar por amor a ti
Ni consiguen servirte con amor
El vacío las ha invadido totalmente.
Todo parece perdido y el desierto se ha apoderado de mí ser
Todo parece perdido y la oración se ha vuelto mi peor enemiga
Todo parece perdido y tus palabras me parecen vacías
Pero cuando todo parece perdido me sumerjo en la eucaristía.
Mi corazón ya no puede sentirte
No logra hallar tu consuelo
Ni consigue sumergirse en tu amor infinito
La sequedad lo ha invadido casi por completo.
Mis oídos ya no pueden escucharte
No logran percibir tus palabras
Ni consiguen distinguir tu voz entre tanto bullicio
La sordera los ha invadido íntegramente.
Todo parece perdido y el desierto se ha apoderado de mí ser
Todo parece perdido y la oración se ha vuelto mi peor enemiga
Todo parece perdido y tus palabras me parecen vacías
Pero cuando todo parece perdido me sumerjo en la eucaristía.
Mis pies ya no pueden seguirte
No logran dar más de un paso sin tropezar
Ni consiguen caminar con firmeza
El miedo a caerse los ha invadido plenamente.
Mi boca ya no puede alabarte
No logra pronunciar tu nombre sin sentirse indigna
Ni consigue aclamarte entre tanta distracción
El silencio ha callado mi voz y la ha invadido profundamente.
Mis sentidos ya no están puestos en ti
No logran resguardarse del mundo
Ni consiguen alejarse del pecado
La poca fe los ha invadido absolutamente.
Todo parece perdido y el desierto se ha apoderado de mí ser
Todo parece perdido y la oración se ha vuelto mi peor enemiga
Todo parece perdido y tus palabras me parecen vacías
Pero cuando todo parece perdido me sumerjo en la eucaristía
Y es ahí cuando vuelvo a nacer y tu me das la fortaleza de cada día.
martes, 22 de marzo de 2011
Te vi llorar
Hoy te vi llorar y me quedé inmóvil
No supe que decir, que hacer;
Sólo te miré y sentí un nudo en la garganta
Una lanza atravesó mi corazón.
Las lágrimas recorrían tus mejillas
Tus ojos sollozos apagaban ese brillo especial,
Y con una mirada sincera y humilde
Me transmitiste el inmenso dolor que te habitaba.
Las ganas de salir corriendo me invadieron
Y quise evadir esa responsabilidad tan grande,
Que todo mi ser sintió
Al postrarse a tu pies y descubrir tu dolor.
Empecé a sentir como mi respiración se entrecortaba
Mi pecho estaba a punto de estallar,
Los pensamientos irrumpieron completamente mi mente
Y sólo deseaba poder gozar del misterio de la confesión.
El resplandor de tus vestiduras comenzó a opacarse
A medida que me acercaba a ti,
Y de manchas se llenó cuando estuve a tus pies
Y tomaste mi alma en tus manos.
Escuché tus ruegos Madre mía
Y pude sentir la desazón que moraba en ti,
Por haberme alejado tanto de tu hijo
Y resistirme a cumplir su voluntad.
Me suplicaste que vuelva mi mirada hacia Jesús
Que cargue con mi Cruz y lo siga,
Prometiste alejar todos mis miedos
Y que caminarías a mi lado hasta que mi espíritu repose en Él.
Respondí soy débil para seguirlo
E indigna de estar en su presencia,
Dame fortaleza Virgen Santísima,
Porque nada lo puedo con mis frágiles fuerzas.
Cuanto más te veneraba, más aún tú llorabas
Recordé cada momento que viví de sufrimiento,
Y descubrí que siempre junto a mi estabas
Para sostenerme y consolarme aún cuando de ti me alejaba.
No encontraba la manera de calmar tu tristeza
Y entendí que sólo podía lograrlo,
Cuando con un corazón contrito y arrepentido
Logre confesar mis pecados y a Jesús entregarlos.
Cálmate ya Madre mía que este desgarro me está matando
Perdón por todo el daño que te he ocasionado,
Tómame fuerte de la mano
Y vuelve mi corazón hacia tu Hijo amado.
Ya no llores por favor te lo pido
Y haz que vuelva a retomar el camino,
Que con amor y dulzura marcaste en mi vida
Para que more en mí el Dios vivo.
Muéstrame toda la miseria que habita en mí
Quita el velo de mis ojos y dame la calma,
Que necesito para estar a los pies de la Cruz
Y que con su gran misericordia sane mi alma.
Me entrego enteramente a tu Corazón Inmaculado
Y no permitas que vuelva a alejarme de tu lado,
Toma lo poco que queda de mi corazón traspasado
Que se ha sumergido en la llaga de su costado.
No supe que decir, que hacer;
Sólo te miré y sentí un nudo en la garganta
Una lanza atravesó mi corazón.
Las lágrimas recorrían tus mejillas
Tus ojos sollozos apagaban ese brillo especial,
Y con una mirada sincera y humilde
Me transmitiste el inmenso dolor que te habitaba.
Las ganas de salir corriendo me invadieron
Y quise evadir esa responsabilidad tan grande,
Que todo mi ser sintió
Al postrarse a tu pies y descubrir tu dolor.
Empecé a sentir como mi respiración se entrecortaba
Mi pecho estaba a punto de estallar,
Los pensamientos irrumpieron completamente mi mente
Y sólo deseaba poder gozar del misterio de la confesión.
El resplandor de tus vestiduras comenzó a opacarse
A medida que me acercaba a ti,
Y de manchas se llenó cuando estuve a tus pies
Y tomaste mi alma en tus manos.
Escuché tus ruegos Madre mía
Y pude sentir la desazón que moraba en ti,
Por haberme alejado tanto de tu hijo
Y resistirme a cumplir su voluntad.
Me suplicaste que vuelva mi mirada hacia Jesús
Que cargue con mi Cruz y lo siga,
Prometiste alejar todos mis miedos
Y que caminarías a mi lado hasta que mi espíritu repose en Él.
Respondí soy débil para seguirlo
E indigna de estar en su presencia,
Dame fortaleza Virgen Santísima,
Porque nada lo puedo con mis frágiles fuerzas.
Cuanto más te veneraba, más aún tú llorabas
Recordé cada momento que viví de sufrimiento,
Y descubrí que siempre junto a mi estabas
Para sostenerme y consolarme aún cuando de ti me alejaba.
No encontraba la manera de calmar tu tristeza
Y entendí que sólo podía lograrlo,
Cuando con un corazón contrito y arrepentido
Logre confesar mis pecados y a Jesús entregarlos.
Cálmate ya Madre mía que este desgarro me está matando
Perdón por todo el daño que te he ocasionado,
Tómame fuerte de la mano
Y vuelve mi corazón hacia tu Hijo amado.
Ya no llores por favor te lo pido
Y haz que vuelva a retomar el camino,
Que con amor y dulzura marcaste en mi vida
Para que more en mí el Dios vivo.
Muéstrame toda la miseria que habita en mí
Quita el velo de mis ojos y dame la calma,
Que necesito para estar a los pies de la Cruz
Y que con su gran misericordia sane mi alma.
Me entrego enteramente a tu Corazón Inmaculado
Y no permitas que vuelva a alejarme de tu lado,
Toma lo poco que queda de mi corazón traspasado
Que se ha sumergido en la llaga de su costado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)