Tuve que pasar por tus manos
Para llegar a él,
Tuve que pasar por tu corazón
Para conocerlo.
Tuve que pasar por tu mirada
Para poder verlo con el Alma,
Tuve que pasar por tu sonrisa
Para sonreírle aún en las tribulaciones.
Tuve que pasar por tus pies
Para poder caminar con él,
Tuve que pasar por tus brazos
Para no temer seguirlo.
Tuve que pasar por tu ser
Para entender su dolor,
Tuve que pasar por tu Alma
Para conocer su amor.
Tuve que pasar por tus rodillas
Para aprender a orar,
Tuve que pasar por tu dolor
Para aprender a perdonar.
Tuve que pasar por tus lágrimas
Para entender el dolor,
Tuve que pasar por tu risa
Para enamorarme de Dios.
Tuve que pasar por tus oídos
Para escuchar sus palabras,
Tuve que aprender tu lengua
Para hablarle con el corazón.
Tuve que pasar por tu sinceridad
Para pedirle perdón,
Tuve que pasar por tu humildad
Para reconocerme pecador.
Tuve que pasar por tu boca
Para alabarlo siempre,
Tuve que pasar por tu tranquilidad
Para adorarlo en paz.
Tuve que pasar por tus sentidos
Para entregarle los míos,
Tuve que pasar por tus dolores
Para entender la Misericordia de su amor.
Tuve que pasar por ti María, Madre mía
Para conocer y llegar a tu Hijo Jesús.
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