Ni la eternidad me alcanzará Señor
Para agradecerte por tanto amor.
Si tan sólo nos diéramos cuenta
Que no nos alcanzarían mil vidas
Para darle las gracias a Dios,
Empezaríamos en este instante.
Que regalo divino Amado Mio
Ir a verte cada día a tu casa,
Que milagro perfecto la eucaristía
Mi alimento de amor, la razón de mi alegría.
Que hermoso es donarse a tu amor,
A tus brazos, a tu infinita misericordia;
Que gracia celestial que nos recibas
A pesar de nuestras miserias.
Que poderosas son tus palabras,
Sanadoras tus caricias y tu mirada,
Que maravilla tu silencio y tus susurros al oído,
Y entregarse a ti llena de paz el alma.
Que delicadeza tienes para llamarme
Con que paciencia buscas enamorarme,
Que sinceras y humildes tus promesas
Increíbles tus designios y tu grandeza.
Que martirio perfecto elegiste para mi alma
Que caminos turbulentos e increíbles para el corazón,
Que efectivo y sincero eres con mi razón
Infinitas son las veces que me das tu perdón.
Si tan sólo nos diéramos cuenta
Que no nos alcanzarían mil vidas
Para darle las gracias a Dios,
Empezaríamos en este instante.
Ni la eternidad me alcanzará Señor
Para agradecerte por tanto amor.
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