María Reina de laPaz

María Reina de laPaz
Medjugorje

viernes, 25 de febrero de 2011

Dame lo que me pides

Dame lo que me pides
Y pídeme lo que quieras…
Si tú quieres que crea en ti
Fortalece mi Fe,
Si tú quieres que te siga
Guía mis pasos.
Si tú quieres que me quede junto a ti
Quédate junto a mí.

Dame lo que me pides
Y pídeme lo que quieras…
Si tú quieres que te ame
Enséñame a amar.
Si tú quieres que te lo entregue todo
Enséñame a no aferrarme más que a tu corazón Inmaculado,
Si tú quieres que confíe en ti
Hazme una mujer fiel.

Dame lo que me pides
Y pídeme lo que quieras…
Si tu quieres que te de mi sí
Hazme humilde de corazón,
Si tú quieres que mi camino sea recto
Enséñame a vivir en la verdad,
Si tú quieres que te escuche
Dame el don del discernimiento.

Dame lo que me pides
Y pídeme lo que quieras…
Si tú quieres que te hable
Dame la gracia de orar con el alma.
Si tú quieres que no me aparte de tu lado
Enséñame a vivir junto a ti,
Si tú quieres que viva en la oscuridad de tu noche
Ilumíname por dentro.


Dame lo que me pides
Y pídeme lo que quieras…
Si tú quieres que se haga en mí tu voluntad
No permitas que cumpla con la mía,
Si tú quieres que viva en ti
Mora en mí,
Si tú quieres que muera por ti
Lo haré…

¿Cuántas veces?

Cuantas veces me has dicho
¿Señor por qué me has dejado sola?
Y yo sin embargo estoy aquí esperando por ti.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor te necesito!
Y cuando te quiero abrazar huyes de mí.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor no puedo más!
Y cuando intento consolarte te enojas conmigo.
Cuantas veces me has dicho
¿Señor en donde estás?
Y cuando me paro frente a ti miras hacia otro lado.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor enséñame a amar!
Y no intentas siquiera perdonar.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor camina junto a mí!
Y cuando intento acercarme me sueltas de la mano.
Cuantas veces me has dicho
¿Señor qué quieres de mi?
Y cuando respondo no quieres escuchar.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor que se haga en mí tu voluntad!
Y cuando sólo te pido que me ames, no tienes tiempo para mí.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor no me abandones!
Y cuando la vida te sonríe me dejas a un lado.
Cuantas veces me has dicho
¿Señor por qué cargo con esta Cruz?
Y cuando intento aliviarte tu orgullo te aparte de mi.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor aquí estoy!
Y cuando te llamo no respondes.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor te amo!
Y cuando respondo: “También te amo”, dudas de mí.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor no puedo sola!
Y cuando tomo las riendas de tu vida desvías tus pasos.
Cuantas veces me has dicho
¿Señor me amas?
Sólo mira la Cruz, abrázate a mis llagas
Y encontrarás todas las respuestas.

Duele Verte

Duele verte caminar y que tus pies no se detengan
Para pasar aunque sea cerca de mí,
Duele verte observar como todo gira a tu alrededor
Y que tus ojos no se posen en mí.
Duele verte como prestas atención a lo que dicen
Y que hagas oídos sordos cuando te hablo,
Duele verte dialogar con todo el que se te cruza
Y que no me dirijas una palabra.
Duele verte con las manos siempre ocupadas
Y que para mi no tengas ni una caricia,
Duele verte acoger a tus seres queridos
Y que no te sobre un abrazo para mi.
Duele verte correr de aquí para allá y cumplir tus obligaciones
Y que no te reste tiempo para estar junto a mí,
Duele verte confiarles cada secreto a los que llamas amigos
Y que me dejes a un lado de tus cosas.
Duele verte como organizas tu vida
Y que no me consultes absolutamente nada,
Duele verte hacer planes
Y no formar parte de ninguno.
Duele verte cantar y bailar
Y que tus labios no me dediquen una alabanza,
Duele verte amar sin medida
Y que no me dirijas un gesto de afecto.
Duele verte rodeado de gente
Y que no me hagas un lugar entre los tuyos,
Duele verte compartir tus alegrías y tristezas
Y que no me permitas acompañarte.
Duele verte sonreír por doquier
Y que cuando pienses en mi frunzas el ceño,
Duele verte llorar
Y que no me regales ni una lágrima.
Duele verte comenzar el día
Y que no dirijas ni una mirada hacia el cielo,
Duele verte cuando te vas a acostar
Y que no me digas ni buenas noches.
Duele verte pasar delante de mí
Y que no te detengas,
Duele verte creciendo en un mundo que no es tuyo
Y que no me pidas que camine a tu lado.
Duele verte reclamar afecto cuando te hieren
Y que mi corazón se desangre de amor por ti,
Duele ver tu indeferencia hacia mi hija mía.
Pero igual te espero en el Santísimo Sacramento del Altar
Para cuando quieras regresar…