Cuantas veces me has dicho
¿Señor por qué me has dejado sola?
Y yo sin embargo estoy aquí esperando por ti.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor te necesito!
Y cuando te quiero abrazar huyes de mí.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor no puedo más!
Y cuando intento consolarte te enojas conmigo.
Cuantas veces me has dicho
¿Señor en donde estás?
Y cuando me paro frente a ti miras hacia otro lado.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor enséñame a amar!
Y no intentas siquiera perdonar.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor camina junto a mí!
Y cuando intento acercarme me sueltas de la mano.
Cuantas veces me has dicho
¿Señor qué quieres de mi?
Y cuando respondo no quieres escuchar.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor que se haga en mí tu voluntad!
Y cuando sólo te pido que me ames, no tienes tiempo para mí.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor no me abandones!
Y cuando la vida te sonríe me dejas a un lado.
Cuantas veces me has dicho
¿Señor por qué cargo con esta Cruz?
Y cuando intento aliviarte tu orgullo te aparte de mi.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor aquí estoy!
Y cuando te llamo no respondes.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor te amo!
Y cuando respondo: “También te amo”, dudas de mí.
Cuantas veces me has dicho
¡Señor no puedo sola!
Y cuando tomo las riendas de tu vida desvías tus pasos.
Cuantas veces me has dicho
¿Señor me amas?
Sólo mira la Cruz, abrázate a mis llagas
Y encontrarás todas las respuestas.
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