Hoy te vi llorar y me quedé inmóvil
No supe que decir, que hacer;
Sólo te miré y sentí un nudo en la garganta
Una lanza atravesó mi corazón.
Las lágrimas recorrían tus mejillas
Tus ojos sollozos apagaban ese brillo especial,
Y con una mirada sincera y humilde
Me transmitiste el inmenso dolor que te habitaba.
Las ganas de salir corriendo me invadieron
Y quise evadir esa responsabilidad tan grande,
Que todo mi ser sintió
Al postrarse a tu pies y descubrir tu dolor.
Empecé a sentir como mi respiración se entrecortaba
Mi pecho estaba a punto de estallar,
Los pensamientos irrumpieron completamente mi mente
Y sólo deseaba poder gozar del misterio de la confesión.
El resplandor de tus vestiduras comenzó a opacarse
A medida que me acercaba a ti,
Y de manchas se llenó cuando estuve a tus pies
Y tomaste mi alma en tus manos.
Escuché tus ruegos Madre mía
Y pude sentir la desazón que moraba en ti,
Por haberme alejado tanto de tu hijo
Y resistirme a cumplir su voluntad.
Me suplicaste que vuelva mi mirada hacia Jesús
Que cargue con mi Cruz y lo siga,
Prometiste alejar todos mis miedos
Y que caminarías a mi lado hasta que mi espíritu repose en Él.
Respondí soy débil para seguirlo
E indigna de estar en su presencia,
Dame fortaleza Virgen Santísima,
Porque nada lo puedo con mis frágiles fuerzas.
Cuanto más te veneraba, más aún tú llorabas
Recordé cada momento que viví de sufrimiento,
Y descubrí que siempre junto a mi estabas
Para sostenerme y consolarme aún cuando de ti me alejaba.
No encontraba la manera de calmar tu tristeza
Y entendí que sólo podía lograrlo,
Cuando con un corazón contrito y arrepentido
Logre confesar mis pecados y a Jesús entregarlos.
Cálmate ya Madre mía que este desgarro me está matando
Perdón por todo el daño que te he ocasionado,
Tómame fuerte de la mano
Y vuelve mi corazón hacia tu Hijo amado.
Ya no llores por favor te lo pido
Y haz que vuelva a retomar el camino,
Que con amor y dulzura marcaste en mi vida
Para que more en mí el Dios vivo.
Muéstrame toda la miseria que habita en mí
Quita el velo de mis ojos y dame la calma,
Que necesito para estar a los pies de la Cruz
Y que con su gran misericordia sane mi alma.
Me entrego enteramente a tu Corazón Inmaculado
Y no permitas que vuelva a alejarme de tu lado,
Toma lo poco que queda de mi corazón traspasado
Que se ha sumergido en la llaga de su costado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario