María Reina de laPaz

María Reina de laPaz
Medjugorje

domingo, 22 de mayo de 2011

Al final del camino

Que corto se hizo el camino.
En un comienzo sentía pudor de acercarme a Jesús,
Porque aún no lo conocía,
Pero tú con dulzura y paciencia fuiste guiándome a Él
Y no podía alejarme ni un instante de ti María.
Cuando me postré a sus pies y vi la hermosura de su rostro
Cuando descubrí su amor desinteresado,
Y me refugié en su infinita misericordia
Me enamoré completa y perdidamente.
Caigo en la cuenta de que ha llegado el momento
Y siento miedo, no de entregarme a tus brazos,
Pero si de sentirme indigna de ti
Y querer huir de ellos por mis debilidades.
Parece mentira que lo que anhelé con todo mi ser
Se halla hecho realidad,
De que mi corazón ahora sea solamente tuyo
Y que lo ofrecerás a tu Hijo como holocausto de amor.
No quiero mirar hacia atrás pero es inevitable
Y en cada momento de mi vida estás tú,
Y aunque fue duro recorrer este sendero
Valió la pena cada instante.
Sentí tristeza al darme cuenta
Que habías derramado infinitas gracias,
Y yo por el contrario no pude devolverte ni la mitad
De todo lo que tú hiciste por mi en este tiempo.
Pero luego me ayudaste a comprender
Que lo único que querías de mi ya lo tenías,
Y pude notarlo al darme cuenta que mi corazón
Sólo latía por amor a ti y a tu Hijo y que mi vida
Está completamente en tus manos.
Acá estoy María, al final del camino
Para entregarte todo lo que tengo y todo lo que soy,
Para decirte Sí, quedarme por siempre junto a ti
Y renovar mi promesa de amarte a cada instante.
Acá estoy María, al final del camino
Y ahora que soy enteramente tuya
Empezar a transitar cada segundo de mi vida
Permaneciendo a tu lado y aferrada a tu Corazón inmaculado.

Que corto se hizo el camino.
Algunas veces fácil y otras difícil de transitar
lleno de alegrías y tristezas,
por momentos corrí, en otros caminé y a veces
sólo podía arrastrarme en él.
Hubo situaciones en las que dudé
otras en las que confié,
hubo algunas en donde te exclamé
y otras en donde sólo escuché.
Cuando ya no podía más viniste por mí
y en el momento de soledad,
te quedaste firme a mi lado
y no me desamparaste ni un segundo.
Cuando sentía que mi alma estaba feliz
Sabía que era porque tú habitabas en ella,
Que estabas haciendo grades maravillas
Y que todo lo podía en ti.
Acá estoy María, al final del camino
Tomada de tu mano y firme a los pies de la Cruz
Escuchando y recibiendo el testamento de Jesús:
“Hija, he ahí a tu Madre”.
Acá estoy María, al final del camino
Como una humilde vasija de barro,
Que quiere ser moldeada por tus manos
Según la voluntad de Dios.

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