Cuando sientas que tus pies ya no pueden avanzar
Que tus huellas se han borrado del camino,
Cuando tus piernas se sientas débiles
Y sientas inseguridad en tu andar.
Cuando tus ojos no vean con claridad
Y te sientas perdido entre las tinieblas,
Cuando se nuble tu mirada
Y te impida ver mi rostro.
”¡No temas, yo estoy contigo!”
Cuando tus manos sean frágiles
Y se sientan débiles para servir,
Cuando no logres tomarte fuerte de las mías
Y creas que yo te soltaré.
Cuando tus oídos se turben de tanto ruido
Y no logren escuchar con claridad mis palabras,
Cuando busques con desesperación el silencio
Y te resulte imposible hallarlo.
“¡No temas, estoy contigo!”
Cuando tu voz se quebrante de dolor
Y sientas que no es demasiado fuerte para alabarme,
Cuando ni la oración, una canción o una exclamación
Por tu fragilidad, sientas que no escucho.
Cuando tu espalda sufra un agotamiento
Y sienta que ya no puede con su Cruz,
Cuando cada tribulación te sumerja aún más en la aflicción
Y ya no encuentres fuerzas para seguir.
“¡No temas, estoy contigo!”
Cuando tu corazón esté desesperado
Y no encuentres consuelo para tu angustia,
Cuando las perturbaciones te invadan
Y te sientas desolado.
Cuando tu alma tenga sed de mí
Y sientas que nada logra saciarte,
Cuando me busques sin cesar
Y te encuentres en el desierto de tu vida.
“¡No temas, estoy contigo!”
Cuando creas que te he abandonado
Y que te dejaré luchando solo ante el mal,
Cuando te consideres frágil y miserable
Y te sientas indigna de mí.
Cuando la noche se haga carne en ti
La sequedad te invada por completo,
Tu fe se debilite y quieras sólo huir de mi lado
Recuerda a cada instante las palabras de mi hijo:
¡”No temas, estoy contigo!”.
Yo te llevaré a él, sólo confía en mi Corazón Inmaculado
En él te acogeré y te guardaré por toda la eternidad
Porque soy tu Madre y deseo que vivas en mi
Para que puedas vivir en mi Hijo Jesús.
Con amor: María.
No hay comentarios:
Publicar un comentario